viernes, 5 de noviembre de 2010

Melodía

Describeme una melodía susurrante, que desvaríe entre la piel,
que desmienta y encubra cualquier sentimiento
encerrado en el vello de un escalofrío,
que pare el tiempo, que cada nota se haga de rogar,
que haga que un sostenido nos despierte.
Describeme tu entrañable melodía,
aquella que describe cada curva de tu cuerpo,
cada lágrima derramada al verme,
cada huella que olvidas en mi camino.
Espero que sea lo único que olvides...

jueves, 4 de noviembre de 2010

Jinete de la vida


Jinete que galopa el recuerdo, deja tu semilla por si te pierdes.
Mirada malherida y perdida invade tu locura,
buscador de venganzas malaventuradas por tierras impías,
no manches más tu palabra, mas tu nombre es innombrable,
no esperes que te griten buscándote,
lo que tu buscas ya no es.
Jinete triste de mirada arrogante, cuida lo que te queda,
no busques lo que has perdido, pues ya no se puede recuperar,
sólo su corazón permanecerá con el tuyo, escúchalo y vuelve.
Ella ya no está, ella no querría la venganza, ella dejó la vida por tí.
Jinete que galopa el recuerdo, deja tu semilla por si te pierdes.

Juguemos a crecer...


Me despierto, sonrío y me pongo a jugar.
El mundo está vivo y te espera para vivir juntos.
Agárrate, cógete al tiempo y tira de él,
no dejes que me lleve, aguántalo, dile que se espere,
quiero seguir jugando, seguir viendo aquel sol,
aquel parque, aquella alegría que le daba a la gente al verme.
Soy feliz, soy un niño en un mundo de colorines,
de imaginación, de dulzura, de aprender, de descubrir...
Me gusta mi casita en el 5º piso de la Rambla Sant Nebridi,
me gusta el parque que tenía enfrente,
en el que cada día jugaba con mis amigos y vecinos,
me gusta mi cole, tan grande, mis amigos de siempre,
me gusta quedarme al salir del cole para jugar con Kevin, Antonio, Pol, Isaac, Mario...
me gusta colarme en la habitación de mi hermana mayor para investigar,
para que me cuide, para que me enseñe música,
me gusta ir al parque de los trenes para montarme y sentirme un maquinista,
montar en mi BH roja, bastante antigua, pero es mi bici,
meterme en el Seat Marbella (el Panda), en el "coche verde" de mi madre,
hacer excursiones con la gente tan maja del Sagrado Corazón,
jugar con mis cientos de cochecitos, e ir por la calle nombrando a todo aparato motorizado,
presumir de tener un pueblo en Almería,
y disfrutar de las 8 horas de viaje en el Kadett de mi padre,
y más tarde, disfrutar viendo a toda mi familia, a toda...
y sólo hace 12 años que dejé esa infancia.
Ojalá pudiera verme de nuevo, tan pequeño, tan grande.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Dime





Dulce alambre de espino que infunde respeto,
apreta mi mano candente de deseo y dime
si la sangre que brota vale la pena.

lunes, 2 de agosto de 2010

La sombra del viento


Cómo la mágia puede volar hasta los confines más adversos del querer.
Cómo un grano susurra la tierra y la acaricia mostrando sus flores a la luz.
Cómo una mirada simboliza el aceite que baña la melancolía.
Como un hechizo es nuestra virtud,
y nos engrandece cuan cielo abierto se expande ante nuestra leyenda.
Libres ante nosotros, atados en nuestros nombres,
somos, hemos sido, y seremos, viento perdido que fluye con nuestras vidas.
Siempre.

Mira arriba


Cuántas miradas perdidas,
y encima decimos que son bellas,
miradas débiles,
miradas intensas
que te intentan seducir.
Me siento tan observado y a la vez tan solo.
Son agobiantes pero las necesitamos en nuestra vida,
y uno sólo reza para que alguna de éstas no le caiga encima.

¿Qué puedes cambiar?


No hay lugar.
No hay sofá donde escurrir mi sudor.
Tampoco hay final.
La pesadilla retumba entre el desecho,
y mi mirada desvanece en vacío.
Soy un camino sin sentido y consentido,
que cree llegar a alguna parte,
quedándose a mitad entre ninguna parte y el olvido.
Odio la oscuridad y toda su osadía y opresión,
odio la luz porque siempre me engaña con espejismos.
Ellos me odian y yo desvanezco a parámetros desconocidos
donde el espíritu cambia la paloma por la rata.
La pared me enloquece y me hace eterno.
Cambia tus manos, las tuyas ya no valen.
Véndeselas a un vagabundo, él te comprenderá.